Hace poco se descubrió otro hackeo más, uno más y ya van mil. Llevamos unas semanas que esto es un campo de minas, hay que tener cuidado con todo.
Y este era de los buenos. Sofisticado, bien montado, de los que roban criptos seguro.
Lo que pasó es que los malos entraron en el proveedor de emails que usan varios monederos para mandar sus newsletters. Entre ellos Bitbox, que es de los más conocidos y de los más usados.
Con esas bases de datos en la mano, los malos mandaron un correo a todos los suscriptores. Decía que había una vulnerabilidad en el monedero y que entraras en una página a hacer una serie de cosas. Como siempre, para que no pierdas tus fondos, que estaban en peligro.
Al final de todos los pasos te pedían tus palabras, la semilla, lo único que no se comparte nunca con nadie.
¿Por qué fue tan bueno este hackeo?
Porque el email venía de la cuenta de verdad de Bitbox. Mirabas el remitente y era el suyo, el oficial, el de siempre.
No era el típico email 1ndoiasda@telecirco.dominiodehackerskoreanos.net que notas a la primera que no es el oficial.
Como tuvieron acceso al proveedor, tenían las dos cosas: toda la lista de correos y la posibilidad de enviar desde la cuenta oficial. Comprobar el remitente, el consejo de toda la vida, aquí no servía absolutamente de nada.
Ahí es donde se te caen las defensas.
Da igual que lleves años en el mundillo. Te llega un correo de tu monedero desde su cuenta oficial y ni se te pasa por la cabeza que pueda ser un hackeo.
Encima, el mensaje te mete prisa. Que tu monedero está en peligro, que te pueden robar los fondos, que hagas los cambios ya porque si no los pierdes. Lo primero que haces es correr a hacer lo que te piden.
Entras donde te dicen que entres. Haces lo que sea para no perder tus criptos.
La página era clavada a la de Bitbox. Todo igual, todo funcionando.
El único filtro que quedaba era el de siempre. Cualquiera que sepa que sus palabras no se dan en ningún sitio, llegaba a esa pantalla que te pide que pongas tus palabras y dice:
“Para, esto no es normal. A mí me dijeron que no de estas palabras a nadie y menos que las ponga en internet”
Nos enteramos rápido porque varios socios de Bitconia lo pusieron:
“Oye, me acaba de llegar este email, ¿esto está bien o qué?”
En cuanto lo vimos fuimos a la cuenta de Twitter oficial de Bitbox. Lo primero que había allí era el aviso: nos han hackeado el proveedor de emails, cuidado, lo que está llegando es falso.
Siempre que pasa algo así hay que ir directo a la fuente oficial. En este caso, según llegabas, ya te lo estaban diciendo: es una estafa, no entres ahí, no hagas nada.
Peor habría sido que les hubieran hackeado también el Twitter. El mismo mensaje por partida doble: hemos encontrado una vulnerabilidad, haz lo que te pone el email o pierdes tus bitcoin.
Como solo tenían el correo, la cuenta de Twitter te frenaba a tiempo.
Nos pusimos a avisar a toda la gente de Bitconia. Junto con Jade, Bitbox es el monedero que más usan los socios. Los dos son muy buenos, de mucha calidad, así que ese correo lo recibieron muchos socios.
En mi caso, cuando me llega un email de este estilo, lo primero que hago es desconfiar. No me fío de nadie. Sé que esto es el salvaje Oeste y que todo el mundo me quiere robar mis bitcoin.
Ya sé que eso no es lo normal. Para llegar a ese punto tienes que llevar tiempo en el mundillo y haber visto que casi todo son estafas. ¡Y haber caído en alguna, claro!
Pero según están las cosas, no queda otra.
Desconfías primero y luego te pones a investigar. Ahí es donde se nota tener una comunidad detrás: lo mismo que te pasa a ti le ha pasado a otro. Entre todos nos ayudamos.
Y ojo con una cosa, que esto no es un fallo del monedero. El monedero sigue funcionando sin problemas. Cayó un proveedor externo, que además no era solo suyo: en esa misma plataforma había bastantes newsletters del mundo Bitcoin, así que emails de este estilo le llegaron a mucha más gente.
Aunque venga del correo oficial, desconfía. Aunque la página sea idéntica, desconfía. Aunque te digan que corras, desconfía. Aunque venga de tu madre el email, desconfía.
Desconfía de todo el mundo.
Ya tendrás tiempo de confirmar si es verdad o no.
Es triste tener que vivir así, pero es lo que hay. Nadie dijo que este viaje fuera a ser sencillo. Aunque cada día parece más complicado. 🤣
Y luego la clave de todo. No compartas tu semilla nunca con nadie. Tus palabras son solo tuyas, nadie en el mundo tiene que conocerlas.
Si alguien te las está pidiendo, es que te quiere robar. No le des más vueltas.
Así que quédate con:
Desconfía de todo
No des tus palabras a nadie.

